Semana 5

Bitácora #5
Hoy es viernes 9 de marzo, tengo clase de análisis de textos a las 7 de la mañana, apenas me he levantado y miro el reloj,  son las 7 y 20, me quede dormida, se me ha hecho muy tarde y aunque viva muy cerca de la universidad no alcanzaré a llegar. Al darme cuenta de esto me dispongo a dormir un poco más, no sin antes programar la alarma dentro de 1 hora debido a un taller el cual debo recibir antes de las 11 de la mañana y por ende tengo que ir.
Han pasado aproximadamente 30 minutos desde la finalización de la clase y veo el correo al cual el profesor envió un artículo, en este momento no le veo mucha importancia y sigo con lo que estaba haciendo. Una hora después llego a la universidad y me dirijo a google donde están mis amigos, los cuales me comentan todo lo hecho en clase, dentro de eso el video hecho por algunos fue visto en clase y además el artículo enviado por el maestro será fundamental para la bitácora del próximo viernes; debemos basarnos en él para escribir la mayor parte de la relatoría, lo cual para mi es bueno debido a mi falla en la clase.
Ahora bien, antes de empezar a leer el artículo completo y concéntrame en este, me detengo un momento en el título, el cual me ha llamado bastante la atención, con solo incluir el término tiranía supongo que va a ser una lectura muy interesante de algún modo. Después de terminar de leer el texto, repaso las partes más importantes y me dispongo a realizar el debido análisis pedido a todos por el profesor.
Actualmente nos vemos inmersos en el auge de la tecnología, donde la información pasa de ser de segundo plano a tomar una gran importancia en nuestra vida cotidiana, pero el hecho de ser viral, no significa que sea verídica o provenga de un sitio web fiable, además no podemos confirmar si la persona detrás de la pantalla está debidamente acreditada en el tema del cual desarrolla su idea, o incluso si esta robando el pensamiento de alguien más y no lo referencia. Nosotros quienes apenas estamos comenzando nuestra carrera universitaria no nos preocupamos tanto por la investigación y la publicación de un artículo, pero quienes lo hacen, son presionados cada vez más por subir artículos y volverlos virales, con la debida acreditación.
Teniendo en cuenta que hoy en día el trabajo de los investigadores y los académicos debe ser aún más riguroso, su desarrollo académico tiende a ser superior al de otros profesionales, y por ende el proceso de selección de los diferentes institutos y/o empresas quienes los contratan está permanentemente en desarrollo y se permite a si mismo detallar cada aspecto de sus aspirantes; la selección se basa principalmente en la publicación de artículos y en muchos casos no miran el proceso académico de la persona.
Aunque los académicos sientan estrés, no solo son ellos quienes se preocupan por subir un artículo; las universidades en general se ven involucradas en un constante combate entre si ya que “sus posiciones en los rankings internacionales pasan en buena parte por la cantidad de publicaciones en revistas de alto impacto.” (Tania Opazo, 2018) Aun cuando se supone el prestigio de las universidades debería estar medido por los logros académicos, no se salvan de las nuevas medidas adquiridas debido al avance del conocimiento, y así mismo a la gran importancia dada a la información.
Por ejemplo, hoy en día la acreditación de un texto en específico, en este caso a la publicación de un artículo académico, conlleva a un procedimiento muy largo y complicado, y no todas las revistas con un gran prestigio son asequibles, debido a la cantidad de investigadores quienes envían sus artículos esperando la revisión de estos pero “los tiempos de espera para revisión pueden ser de hasta cuatro años y sólo el tres por ciento de los manuscritos que recibe Science, por ejemplo, pasa finalmente a revisión.” (Tania Opazo, 2018) Esto prueba que la mayor parte del conocimiento en un tema está sesgado a no más de los artículos publicados en ciertas revistas como lo son: “Science y Nature, en ciencia general, The Lancet o The New England Journal of Medicine, en medicina, o Econométrica en economía.” (Tania Opazo, 2018)
En consecuencia, si se supone que el conocimiento actual se mide en la cantidad de artículos publicados en una revista reconocida a nivel mundial; ¿cómo esperan los investigadores y/o universidades llegar a ocupar un puesto considerablemente alto en un ranking, si la mayor parte de sus trabajos ni siquiera son revisados y en consecuencia no son publicados? Por desgracia, son personas e instituciones que no llegan a tener la oportunidad de ser reconocidas y tampoco podrán demostrar su proceso académico.
No obstante, el no obtener una acreditación o no ser publicado un artículo son los únicos riesgos que se toman a la hora de escribir, por ejemplo “aunque no hay reglas escritas ni taxativas, informalmente se espera que un investigador publique al menos un paper ISI (o Scopus) al año.” (Tania Opazo, 2018) Por consiguiente se han evidenciado muchos casos de plagio,  muchos investigadores se han visto inmersos en la aplicación de tácticas controversiales:
                  Desde subdividir una investigación hasta la mínima unidad publicable para aumentar el número de artículos (la llamada táctica del salame), colocar como coautor de un paper a un colega amigo para que luego él a su turno haga lo mismo, los pactos o mafias de publicación (que se dan tanto entre investigadores como entre editores de revistas), publicar la misma investigación con leves diferencias en distintos idiomas y un largo etcétera. (Tania Opazo, 2018)
Cabe destacar que aunque la cantidad de casos como los nombrados anteriormente son incontables, no solo es el proceso académico de los involucrados, la culpa también recae en las revistas, publicar un artículo requiere de un pago, y como fue nombrado anteriormente de un proceso riguroso de evaluación, y no son muchos quienes tienen el poder adquisitivo y la paciencia suficiente para esperar el tiempo necesario, debido a esto realizan acciones inmorales sin explicación alguna, haciéndose un daño a sí mismos y a la sociedad.
Sin embargo, actualmente existen plataformas en las cuales se puede publicar un artículo y revisar el mismo de forma, por así decirlo, gratuita; a pesar de no ser revistas mundialmente reconocidas están satisfaciendo una necesidad y además permiten evaluar el conocimiento poseido por una persona, el cual se espera sea impartido y se vuelva viral, y no solo esto, son un buen inicio para los nuevos investigadores que ingresan a la “industria”.
Finalmente es muy importante resaltar que la publicación de artículos es fundamental para cualquier persona dedicada a la investigación en un área determinada, y no solo para las universidades y su afán por aparecer un algún ranking internacional; no cualquiera puede escribir un texto, para eso se requiere de un proceso de aprendizaje riguroso y una capacidad cognitiva bastante elevada. En efecto, las nuevas generaciones tienen un largo camino a recorrer antes de empezar a impartir conocimiento, primero deben cambiar algunos modelos y el pensamiento clásico, pero no hay nada imposible para ellos, son imparables.

Referencias

Tania Opazo. (15 de Marzo de 2018). La Tercera. Obtenido de http://www2.latercera.com/noticia/la-tirania-de-las-publicaciones-academicas/


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